Día Universal del Niño

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“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”

Esta reflexión de Karl A.Menninger, famoso psiquiatra estadounidense, sin duda nos sirve de pie para justificar la importancia de celebrar un día como el que celebramos ayer.

El Día Universal del Niño se celebra desde 1954. Tal día como el de ayer, hace más de cincuenta años, la ONU decidió declarar este día conmemorando la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño y de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Los millones de niños afectados por el tifón Haiyan en Filipinas, refugiados en Siria, las guerras en África o nuestra crisis económica, nos recuerdan lo vulnerables que pueden llegar a ser los más pequeños debido a las cruentas circunstancias que rodean nuestro mundo, ya sea por desastres naturales o por las atrocidades provocadas por los adultos.

“Los niños, primero por favor”  Esta recurrente frase a la hora de sensibilizar la jornada, nos recuerda que ningún gobierno debe de relajarse a la hora de trabajar sobre esta realidad, pues entre 100 y 150 millones de niños viven en la calle en todo el mundo. En torno a 223 millones sufren abusos sexuales. 18.000 menores de cinco años mueren cada día en el mundo por causas evitables, como gastroenteritis o neumonías y en torno a 57 millones de niños, no van a la escuela.

¿Cómo te sientes al leer esto?

A veces, datos tan abrumadores consiguen que los miremos con cierta indiferencia, están demasiado lejos de nosotros, son demasiado grandes. Estamos tan acostumbrados a escuchar noticias infames sobre maltrato o abuso a menores, sobre guerras, sobre desnutrición, que tendemos irremediablemente a una cierta insensibilización.

Es lógico, somos seres humanos y lo que a veces nos abruma demasiado, tendemos a obviarlo para que no nos haga demasiado daño, lo que escuchamos tantas y tantas veces, deja de impresionarnos.

Sin embargo, estarás de acuerdo conmigo, en que quizá esa no es la mejor manera para echarle un pulso al mundo y luchar por cambiar las cosas.

Desde Chomandos creemos de corazón, que pequeños empujones pueden llegar a mover grandes trenes.

Pero, ¿qué podemos hacer nosotros? De momento: Tomar conciencia. Sé que cuesta, pero es el primer paso.

La próxima vez que veas en las noticias un caso de maltrato infantil, presta atención: indígnate, cabréate… sensibilízate. Ponle cara y voz a ese niño. No dejes que solo sea un número, humanízale.

Es algo difícil, pero solo desde ahí, desde esa empatía con el otro, podremos luchar por cambiar las cosas.

No te engañes a ti mismo, no pienses que “una persona sola no puede cambiar el mundo”. Tus pequeños actos definirán la lucha, tus ganas por cambiar la realidad y darán ejemplo a una sociedad, a veces demasiado sumida en sus propios problemas.

Porque no eres el único que ya piensa así, de hecho, hay mucha gente en el mundo, héroes anónimos sin nombre, sin cara… pero con una fuerza interior única que desde diferentes entidades u organizaciones, o simplemente con sus pequeños actos, están consiguiendo que los datos cambien pues según fuentes de UNICEF, la mortalidad infantil bajó en 2012 a unos 6,6 millones, casi la mitad, que en las registradas en 1990.

Pequeños empujones mueven grandes trenes…

Proporcionar y cuidar la sonrisa de un niño, es apostar sobre seguro, pues cuidar a los niños de hoy, supone asegurarnos una gran sociedad mañana.

Feliz semana.

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